-Los fracasos encierran las más valiosas enseñanzas que puedo recibir a lo largo de mi vida, así que es mejor no menospreciarlos, lo inteligente es aprender de ellos y convertirlos en un trampolín que llevará al éxito, ese éxito que está lleno de muchos fracasos, de muchas lagrimas, de dolor, de arrepentimiento, de algo muy importante que me soltó y se perdió en el camino...¡Si!, mis errores, los que me enseñan a mejorar y a corregir las grandes meteduras de pata.
-Aprovecharlos al máximo y no permitir que mi ánimo disminuya se convierte, "casi a la fuerza", en una obligación.
-Cuando he sufrido un fracaso, un golpe, una perdida o una ruptura, es normal que me sienta muy mal e incluso que quiera darme por vencido, pero debo recordar; que fracasé porque cometí errores y es muy importante que los corrija si quiero triunfar en donde antes no pude.
-Así que... Aprendí de mis fracasos... Y seguí adelante.
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