lunes, 19 de diciembre de 2016

Tan simple y tan dificil

-Todos cometemos errores, metemos la pata y nos equivocamos. Habitualmente cuando esto me sucede me doy cuenta rápidamente: igual que hago o digo también cuento con un mecanismo de evaluación que pongo en marcha casi de manera automática.
-A veces, mis fallos perjudican o van en contra de las personas que quiero, por contradictorio que pueda parecerQuién no ha herido alguna vez con un comentario fuera de tono?, con una acusación infundada?, ha juzgado a alguien sin el tener menor derecho a hacerlo o ha pagado un enfado consigo mismo con la primera persona que ha encontrado?.
-Cuando esto me pasa y me doy cuenta..., suelo afrontar la tarea de pedir perdón o disculpas. Algo que desde fuera parece tan sencillo que a menudo se convierte en un proceso complicado: puedo pensar que pidiendo perdón estoy reconociendo no solamente mi fallo sino también mostrando mi debilidad; también puede suceder que la persona que ha recibido el daño me haya dañado a mi antes y no se haya disculpado ¿Por qué debo de hacer ese esfuerzo si la otra persona no lo ha hecho?; otras veces son las propias circunstancias, simplemente no vuelvo a coincidir con la persona a la que he dañado; en ocasiones la vergüenza también actúa como barrera limitante. Finalmente, un motivo que se puede unir a los anteriores es que no se cómo hacerlo... 

-Lo siento, fue mi culpa, me precipite, cometí un gran error...  "Tan simple y tan difícil"

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